Un día hermoso… creía yo

Un día hermoso… creía yo

 Un día hermoso... creía yo, de pronto, escucho lloros, quejas, veo caras tristes, madre mía! Me estoy asustando, que ha pasado? Estoy apenas reaccionando de la cesárea... ¿mamá? ¿Mí amor?, ¡Qué pasa! ¿Donde está mi bebita? Y escucho que me dicen:

¡No tiene una manita! Mi hijita, Dios mío, ¿Por qué? ¿Que es esto? No lo entiendo, me quiero morir... hace 14 años desde aquel día.

Ese día había pensado que ya nada bueno pasaría en adelante, que todo serían sufrimientos y penas, una capital pequeña de Bolivia, donde la gente te señala y apunta con el dedo, la culpable será la madre decían, a saber qué cosas habrá tomado durante el embarazo, decían... Pero para qué contar más de aquello que no merece la pena recordar. 

Sin embargo aquí estamos, no todo fueron penas, me atrevería a decir con el perdón de Dios que casi todo alegrías...mi princesa pequeña, mi angelito roto, mi pollitoooo, que puedo decir solo la verdad, no soy una madre fuerte, mis fuerzas me las dan ellos, mi familia.

Mami, ¿Mi mano no es de muñeca verdad? No es de muñeca, ¡¿a que no mami?! Llorando...

Mami, mami, hoy estuve enojada, porque viene el Profe y me dice: Ana Belén, ¿le digo a alguien que te ayude con las manualidades? Y yo enojada le respondo que no me hace falta. Mami, ¿es que acaso no ve que soy yo, la que está ayudando a mi compañera? Y mi trabajo es uno de los mejores mami... encima yo ayudo a una amiga con el suyo, que coraje....

Mami, hoy cuando he llegado al cole todos mis compañeros estaban sorprendidos con mi protesis, querían todos que les coja las manos...¡Alá Ana Belén! ¡Que chula la mano! ¡Yo quiero una!

Después de tantas cosas vividas en este hermoso país que nos acogió con sus manos abiertas, estoy tan agradecida a una persona en especial, un ser humano que sin tener obligación, es mas sin conocerme de nada habló una noche conmigo, nunca olvidaré ese día... "Hola Amalia, soy Esther de la Asociación, no es tu culpa, me dijo, esto pasa porque sí y punto", entre muchas cosas que hablamos le conté que en Málaga me recetaron la prótesis estética ya que según la doctora mi niña con seis años ya no podría acostumbrarse a la prótesis mioeléctrica, Esther me dijo que de eso nada, que los niños son esponjas y verás como la necesidad le obliga a hacer uso de ella, me dijo que debía volver a hablar con el Hospital y exigir lo que por derecho le corresponde a mi niña, y así fue, se la recetaron y el mismo rehabilitador se quedó asombrado con todo lo que era capaz de hacer mi niña con su prótesis, y todo el provecho que le ha sacado hasta ahora que tiene 14 años ya.

Estoy muy agradecida a Esther y a la asociación en general, pudimos asistir al campamento de verano por primera vez y mi niña la pasó tan bien, que después de despedirse de todos ya estaba contando los días para volver nuevamente... Gracias Esther y que Dios te bendiga por esta labor altruista, y que sepas que aún sin saberlo me has ayudado no poco, sino muchísimo!!

 

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