Nuestra última aventura: La subida al pico Veleta

Nuestra última aventura: La subida al pico Veleta

El pasado día 16 de junio, mi hijo Pablo y yo, coronamos la cima del Veleta, con 3396 metros de altura sobre el nivel del mar.

La semilla de esta pequeña aventura fue creciendo dentro de mi, poco a poco , desde que Miguel Ángel Gavilan Lopez nos pasara la información de la subida, desde la Escuela de Montaña Adaptada de Guadarrama.

En cuanto me enteré de la excursión, empecé a pensar que ni Pablo ni yo podíamos dejar escapar la oportunidad de participar, y vivir esa experiencia juntos.

Aunque tengo que remontarme un poquito más atrás, al pasado Mayo, donde conocimos a Miguel Ángel en las jornadas 2018 de AFANIP (Asociación de Familias de niños con Prótesis). Allí Miguel Ángel nos presentó su proyecto de Montañeros sin Barreras y nos habló también de la Escuela de Montaña Adaptada de Guadarrama. En cuanto termino su charla, no pudimos menos que acercarnos a preguntar por los horarios de la escuela y una semana después, ahí estaba Pablo. Desde ese primer día, recoger a Pablo para irnos a comer me costó Dios y ayuda. ¡No había manera de sacarlo de allí!

 

 

Estaba claro que le había encantado. Los demás niños, los monitores y el propio Miguel Angel le había acogido en el grupo como uno más desde el primer momento. Integrado y contento, decidimos apuntarle de forma definitiva y apostar por esta nueva actividad para nuestro hijo.

Y pasadas unas semanas, nos llegó la información sobre la excusión de la que quiero hablaros aquí: La subida al Veleta.

Un par de conversaciones con Miguel Angel, y el apoyo de Jose, mi marido, terminaron de animarme. Pablo también estaba muy emocionado con todo: pasar un fin de semana con los amigos de la escuela y subir al cuarto pico más alto de España. No se podía pedir más.

 

 

¿Seriamos capaces? Ya sabéis que sí. Hoy tenemos recuerdos imborrables, sensaciones y sentimientos.  Y la certeza de que la fuerza no se encuentra tanto en tus músculos, como en la energía del equipo que te apoya y en tu propia fuerza mental. Los últimos metros para mi, fueron los más duros, pero la llegada a la cumbre compenso ese sufrimiento: la euforia y la alegría, junto con las imágenes desde allí arriba, que no se borraran de mi cabeza.

 

 

¿Qué pensaría Pablo? ¿Qué sentiría? Me dijo que tenía frío, porque así son los niños. Todo se arreglo con un forro polar y una chaqueta, pero espero que nunca olvide la manera en que el miré, con el más grande de los orgullos.

 

 

Aun nos quedaba la bajada, dura también. En ese descenso Miguel Angel tuvo unas palabras para mi, que recuerdo más o menos así: “En la montaña todos somos iguales, las personas con discapacidad y las que no la tienen. Y eso es lo que hoy ha vivido aquí tú hijo, y le quedará para siempre. Se de lo que hablo”.

 

 

Me dijo muchas más cosas, incluso que la autoestima de la subida no era solo para los niños, sino también para las madres. 😉

¿Cuál será nuestro nuevo reto? ¿Cuál será nuestra próxima aventura? Deseando estamos de que nos llegue otro mensaje de la Escuela de Montaña Adaptada de Guadarrama, porque nos apuntaremos los primeros.

 

Consuelo Gargantilla y Pablo.

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